martes, 7 de julio de 2009

El Parque... Capitolio IV

VI

Luego de tomar el colectivo, bajaba siempre en la misma parada. La parada del parque. Allí terminaba el recorrido del colectivo, por lo que era difícil pasarse. Bajaba, se arrastraba unos 50 metros y llegaba a la cabina donde atendía a los escasos visitantes. Tan escasos eran estos que nadie recuerda haber sido ayudado por Walter. Existe solo un registro de unos visitantes italianos que a llegar al Parque, tocaron el timbre en la cabina de información, pero nadie atendió. Se acercaron hasta la ventana y la golpearon, pero nadie contestó. Refieren haber visto a alguien dentro, pero no contestaba. Walter y sus libros. Hay personas que refieren múltiples visitas con igual resultado. Pobre Walter.
Como dije antes, no tenía compañeros de trabajo. De hecho no tenía jefes ni supervisores. El dinero que usaba se cree que era de sus desafortunados padres. De hecho en el parque no le pagaban. Esto estaba sustentado en una premisa fundamental… el parque estaba abandonado desde 1875. Entonces, porque Walter iba todos los días hacia el parque abandonado? Nadie en el pueblo podía avisarle de su situación? La señora Blanca, como podía permitir que Walter anduviese a la deriva y justamente en su delicado estado?. Nadie se hacía cargo.
De esta forma pasaron muchos años. Algunos en el pueblo lo comparaban a un alma en pena que estaba buscando una puerta hacia el mas allá. Algún desprevenido al verlo arrastrarse, lo ayudaba a ver si encontraba lo que con tanta predisposición estaría buscando. Otros lo consideraban un pobre loco, pero eso sí, un loco de lo mas educado. Nunca un si ni un no. Ni un hola ni un chau. En realidad, nunca ni una sola palabra, ni un solo sonido. Ni una sola mirada. Nada.
Así fue pasando el tiempo. Cada vez se lo veía pasar menos por el pueblo. Hasta que lo dejaron de ver. Nadie se percató de la ausencia.Unos años después, casi nadie se acordaba de Walter.


MenteFrita

El periscopio hacia la realidad virtual, real.



Te guste o no, MenteFrita es la solución.

lunes, 6 de julio de 2009

El Parque... Capítulo 5

V

Un día típico en la vida de Walter. Se levantaba bien temprano. Se vestía. Desayunaba. Salía a la calle y enfilaba para la ruta. Eran 10 cuadras. Algo nada difícil para un muchacho de 20 años. Pero para Walter nada era sencillo. El hecho de caminar esas cuadras podría insumirle a una persona normal 10 a 15 minutos. Walter tardaba casi tres horas. Algunos dicen que por su ceguera. Otros insisten en que la falta de estómago podría influir. Completamente descartados el tema de la sordera y de la mudez. Para mi nada de esto es tan relevante como la falta de sus miembros inferiores. Esto si que es importante, sobretodo si nos referimos al tiempo que tarda en trasladarse esa cantidad de cuadras. Imagínense lo que es caminar arrastrándose sobre los muñones de los muslos. Terrible. Walter, durante su prolongada internación, había recibido cientos de transfusiones de sangre. Alguien allegado al hospital mandó una carta anónima a la alcaldía, denunciando que una de esas transfusiones había sido realizada con detergente y que esa era la causa de la embolia responsable de la pérdida de las piernas. Tiempo después se supo que para el 25 de mayo, del año siguiente a la tragedia, se realizó en el hospital una cena show y habría corrido mas vino del necesario para mantener la cordura y, en un acto de pseudo demencia, un enfermero habría intercambiado la bolsa de la transfusión por una de detergente. Al día siguiente entraba a quirófano para la doble amputación.
Pero gracias a su fortaleza interior, Walter se repuso y siguió adelante.


CS MenteFrita (Clú Sportivo MF)



El bypass que necesitás para sortear una vida ateromatosa.


(Favaloro no te retuerces, es un solo un desliz literario)







(Por las dudas antes de tocar timbre para que te abran las puertas de la sabiduria, confirmá que sea ese el timbre...)

domingo, 5 de julio de 2009

El Parque... Capitulo Cuatrocchi

IV

El día que le dieron el alta, Walter, muy maltrecho pero con gran decisión, se ubicó frente a la puerta principal del hospital. Todos los enfermeros y médicos que lo habían atendido durante este año, estaban parados detrás de él. Levantó la frente, inspiró profundamente y se dirigió hacia fuera. Al llegar a la vereda, estalló el júbilo en el hall central del hospital. Aplausos, gritos, mensajes de aliento. Felicidad. Cosas del destino. En el mismo momento, a pocas cuadras del hospital, se produjo un acontecimiento de similitud semántica pero con desgraciado final. Jacinto era un jubilado de 83 años. Intentando prender el calefón, este le jugó una mala pasada; una última pasada y arrasó con Jacinto, su casa y toda la manzana donde este vivía. Estalló el jubilado. Parecido pero diferente. Volvamos a Walter.
Inspiró profundamente. Dobló a su derecha y muy lentamente comenzó a dirigirse hacia su casa. Rápidamente un enfermero salió del hospital y tomándolo por los hombros, lo hizo girar 180° y le dijo: “es para allá”. Ahora Walter pasaba nuevamente por la puerta del hospital, pero esta vez no aparecieron los aplausos ni los gritos, puesto que todo el personal del hospital se disponía a recibir a Jacinto, el jubilado estallado y a todas las víctimas de la terrible explosión.

MenteFrita

En tu dieta diaria no pueden faltar semillas de sésamo, un traguito de caña con ruda, un coso con L.Casei Defensis, otro coso violeta para ir al baño, dos litros de agua mineral, una siestita para asimilar todo esto y obviamente tu dosis diaria de MenteFrita... Ahora si!!! Ya estas listo para enfrentar todos los desafíos que se te presenten en la vida...

Mañana ni se te ocurra olvidarte de leer la continuación de esta apasionante obra de arte... mmm... ok... mañana los espero !!!

sábado, 4 de julio de 2009

Le parqué... (que no es el piso) - Capitulo tricota

III

Según consta en los archivos de la alcaldía del pueblo el parque había sido construido por un ingeniero ruso en 1873. Era un Parque de Diversiones. Con juegos de todo tipo. Los fines de semana se llenaba de familias del pueblo y de pueblos vecinos. La felicidad reinaba en el Parque. Esto fue así los primeros dos años. En 1875, mas precisamente el 23 de agosto, uno de los engranajes de la “vuelta al mundo” se zafó y dos de las cápsulas que transportan a las personas cayeron desde 35 metros aproximadamente. La caída no fue tan traumática como la ferocidad de los cocodrilos del lago en donde cayeron las cápsulas. Fue una tragedia. Cuando la primera cápsula cayó, la pareja que estaba en su interior murió instantáneamente al chocar contra el borde del lago, por lo que no opusieron mucha resistencia a los hambrientos reptiles.
Mientras caía la segunda cápsula, la puerta de seguridad se abrió y, desafiando los principios de Newton y Galileo Galilei, el hijo de la pareja salió despedido hacia arriba. Cuando la cápsula chocó contra el piso y cayó al lago la puerta abierta facilitó el ingreso de los cocodrilos, quienes en escasos segundos devoraron a los desafortunados esposos. La idea de poner cocodrilos en el lago del parque de diversiones creemos que no fue muy acertada. Casi treinta segundos después cayó el hijo, que había sido despedido de la cápsula, con tanta mala suerte que uno de los fierros destrozados de la cápsula se introdujo en su abdomen. El parque fue cerrado ese fin de semana trágico
El trabajo reconstructivo de los médicos fue asombroso. Un año después ese niño era dado de alta. Había sobrevivido...


MenteFrita SS

Así y todo, más sano que leer el diario...


No te pierdas mañana la continuación de: El Parque...

jueves, 2 de julio de 2009

El Parque... Capitulo 2

II

A veces la Señora Blanca, una vecina del pueblo, iba hasta su casa y le llevaba masitas y libros escritos en Braile. Blanca vivía desde siempre en Cerezos. Era una señora mayor y no tenía familia, por lo que cada tanto iba hasta su casa para sacarle un poco de charla. Tarea esta más que complicada. Walter era muy tímido, por lo que más que charla era un monólogo de Blanca. Creo conveniente comentar que además de tímido era totalmente mudo, por lo que sin lugar a dudas lo que prevalecía era el monólogo de Blanca. Pasaba tardes enteras en la casa de Walter comentándole todas las noticias y chusmeríos del pueblo mientras tomaba mate. Tomaba mate ella sola, ya que Walter tenía prohibido tomar este tipo de infusiones porque le producía importantes malestares abdominales que se acentuaban por la falta de estómago. El joven había perdido su estómago en el mismo accidente donde murieron sus padres.
Era posible que Walter ni se diera cuenta de que Blanca venía a visitarlo. Esta presunción está basada en sus antecedentes. Como dijimos se pasaba gran parte del día con sus libros en braile, que le requerían altos grados de concentración. Otro dato que es propicio aclarar es que el muchacho era absolutamente sordo. Por lo que su interacción con el medio era bastante escasa. Era muy probable que ni siquiera notara la presencia de Blanca. Desde la otra orilla se cree que Blanca tampoco estaría al tanto de la situación de Walter, basados en los comentarios de la señora con respecto al muchacho. “- Walter?. Un muchacho amoroso. Voy seguido a su casa y nos quedamos charlando por horas. Un amor. Cariñoso. Un excelente anfitrión.”, decía Blanca a los reporteros, tiempo después.
El que más compañía le hacía a Walter sin dudas era su perro Fragata. Este se llamaba así porque cuando era cachorrito, mientras jugaba con una caja de fósforos, se prendió fuego y se quemó todo el cuerpo. Las importantes quemaduras que le produjo el accidente le dejaron heridas crónicas que le generaban incalculable dolor. Según contaban los vecinos, el pichicho aullaba por semanas hasta que caía inconciente, otras tantas semanas. Walter ni enterado.


MenteFrita SS - SuperStar (o SuperSport o Crevrolet 400, como mas te convenga).

No te pierdas mañana la continuación de esta historia, que mas que historia es una forma de vida. Bastante particular, pero forma de vida al fin.

martes, 30 de junio de 2009

El Parque...

Walter era un muchacho de 20 años que vivía en un pueblo llamado Cerezos al sur del país. Walter trabajaba en un parque que había sido montado en las afueras del pueblo. El parque era misterioso. No era muy concurrido. Esporádicamente alguno que otro desprevenido se acercaba hasta la puerta, pero nadie quería ingresar. La leyenda contaba que aquellos pocos que entraron, nunca habían logrado salir.
A Walter poco le importaba que no fueran visitantes. –Mejor!, pensaba. –Así tengo mas tiempo libre para mí. Ese tiempo libre que tenía lo utilizaba para descansar, ordenar sus cosas de oficina y sobre todo para practicar algo que necesitaba para poder desenvolverse en su vida: Braile. Braile? preguntarán… y si! Walter era completamente ciego de nacimiento.
Walter vivía solo, puesto que sus padres habían muerto, hacía ya muchos años, en un trágico accidente. Pese a estas aparentes limitaciones, se desenvolvía a la perfección.
Todos los días a las 6.30 de la mañana, caminaba 10 cuadras hasta la ruta donde tomaba el colectivo que lo llevaba hasta “el parque”.
No tenía compañeros de trabajo, puesto que ante la baja convocatoria del parque, con él bastaba para atender la cabina de información. Tenía una vida bastante solitaria.

MenteFrita SuperStar

Para todos los seguidores de la "Inglesia MenteFrita Nuestro Creador"

Ya llega una nueva e intrigante e ingeniosa e copada historia...




Su título, El Parque...




Espero que les ayude a reflexionar... todavía no se me ocurre sobre que, pero por las dudas reflexionen...




MenteFrita SuperStar




Defecto colateral - It's coming up! (under construction)


jueves, 11 de junio de 2009

La Ley Gwen - Capitulo 5

Capitulo 5 y último

Ya de vuelta en su ciudad, Gwen dolido por haber fallado a sus principios y sintiéndose tan ingenuo decidió quitarse la vida. La última disposición que transformó en ley para todo su reino (y que después se extendería a todo el lejano Oriente) antes de enterrar el sable en su abdomen, fue que debían destruirse en un acto público todas las tazas de té del reino y que a partir de ese momento se debían fabricar tazas de Té que no tuviesen mango.

Este es el origen de las tazas que actualmente se utilizan en todo oriente. Las Tazas sin mango. Típicas en nuestros días, pero que en algún momento no fueron así. Gracias a la Ley de Tazas Gwen.

Moraleja, cuando estés por firmar algo, no pidas ni café ni té. Con unos mates está bien.

Esta es otra historia no conocida de un artefacto tan utilizado en nuestros días.

MenteFrita

lunes, 8 de junio de 2009

La Ley Gwen - Capítulo 4

Capitulo 4

Pocho explicó con suma contundencia sus puntos de vista y como harían frente al Emperador. Como repercutía negativamente en sus finanzas esta imposición y que debían unirse para no salir perjudicados. Puso sobre la mesa el acuerdo que habían firmado las 33 familias del Imperio y le alcanzó a Gwen una pluma y tinta para que firmara. Gwen seguía en desacuerdo y no quería firmar. Sabía que Pocho no podía matarlo porque de esa forma jamás conseguiría el acuerdo con el Emperador. Gwen sabiendo eso, se dispuso a explicar sus motivos. La cara de Pocho demostraba que se estaba conteniendo de desenfundar su sable y ponerle fin a la vida del Sabio. Gwen se aprovechaba de su situación y mientras hablaba, hacía pausas de muchos minutos y al rato continuaba. Cosas que exasperaban mas y mas a Pocho. Empezaba a hablar y antes de terminar, hacia otra pausa, tomaba un sorbo de Té, cerraba los ojos, otro rato, volvía a hablar. Esta situación ponía muy nervioso a Pocho. Que lo miraba sin decir palabra, pero con claros signos de nerviosismo. Entornaba un solo ojo y miraba fijo a Gwen. De repente en una de las pausas, que ya duraba mas de 15 minutos, Pocho lo miró fijamente y en el preciso momento que Gwen se llevaba la taza de Té a la boca, hizo un movimiento veloz, agarró la taza de manera tal que no dejó tiempo para que Gwen sacara el dedo del mango de metal de la taza. Por lo que quedó enganchado el dedo en la taza. Con mucha vehemencia Pocho sostenía la taza contra la mesa y Gwen quedaba totalmente contorsionado para evitar que le arrancase el dedo. El dolor era terrible. Ninguno de los asistentes atinó a moverse, ya que en el instante que Pocho redujo a Gwen, todos los seguidores de Pocho, desenfundaron y pusieron debajo del cuello de cada uno de los asistentes de Gwen un sable. En este preciso momento, Pocho, con una voz sarcásticamente dulce, y acercándole nuevamente la pluma entintada, le dijo: "Winsungú, faig xu ta, mekimatghu" (-"Firmá o sos boleta vos y los maricones que trajiste como asistentes"). Gwen viéndose en tal inferioridad de condiciones, mirando a sus asistentes al borde del degüello y con su dedo enganchado en el mango de la tasa con un infinito dolor, miró por un instante a Buda, asintió con la cabeza. Y firmó.

Impresionante !!! Lujurioso !!! Escalofriante !!! Barrilete cósmico !!! Si mañana te perdés el capítulo final de esta cruzada literaria, sos un pancho! Con todas las salsas y mostaza, pero sin fritas! ojo!

MenteFrita

viernes, 5 de junio de 2009

La ley Gwen - Capítulo III

Todo estaba dispuesto en el salón principal de la mansión. Con total puntualidad, los invitados ingresaron al salón y una horda de asistentes se les fueron acercando ofreciéndoles manjares, bebidas y dirigiendo a cada uno a su lugar específico en la larga e imponente mesa de agasajos. De fondo se escuchaba una música típica de china, con un grupo de músicos tocando. Todo era buena atención, cordialidad, esmero, lujo, confort.
De repente, la música dejó de sonar y se cerraron todas las puertas del salón, salvo la principal. Se llegó a distinguir la figura de un hombre de mediana estatura, que se acercaba hacia ellos. Era Pocho "el Loco".
Medía alrededor de 1,60 mts, cabello oscuro, rasgos orientales y enfundado en una vestimenta negra. Por su espalda sobresalía el mango de su sable. Apenas atravesó la puerta se detuvo y con rostro adusto, observó a sus invitados. Solo movía sus ojos. Hizo un casi indetectable movimiento con su mano y un asistente le trajo una capa roja y se la colocó en la espalda mientras este se arrodillaba sobre una de sus piernas y se ponía de frente a una estatua de Buda que se erigía sobre uno de los laterales del salón, rodeada de unos frunghi (depósitos de incienso) humeantes. Era la capa de rezo. Dedicó una plegaria a sus invitados y dirigiéndoles unas palabras se dispuso a saludar uno a uno hasta que llegó a Gwen a quien, con una leve sonrisa, invitó a que se sentara a su lado. La cena transcurrió con total cordialidad, manjares al por mayor, shows en vivo de bailarines locales y un coro de niños del monasterio. Todo transcurría con normalidad.
Luego de los postres, como es habitual en china, se dispusieron a tomar el té en el salón de Té Jux-Keda Poing Hu Kizmeluta (Salón de Té de Hu, antepasado de Pocho).
Todos los invitados se sentaron en una gran mesa redonda mientras los sirvientes ponían sobre la mesa una gran tetera de porcelana. Pocho comentaba que esta tetera había sido mandada a fabricar con un material especial en unas montañas de la zona, por uno de sus antepasados (Hu) hacía alrededor de 450 años.
Las tazas eran hermosas. Decoradas con pasajes del libro sagrado de Buda. El mango de la taza era de metal. Tenia la figura de un dragón y que dejaba un lugar, a la altura del vientre del dragón, para pasar el dedo. Los platos también estaban decorados y eran de una porcelana increíblemente hermosa.
Como era de esperar, al promediar el agasajo del Té, Pocho hizo referencia al tan mentado tema del acuerdo por el arroz.


(La intriga es total. Que le dirá Pocho a Gwen?. Como podrá convencerlo?. Como harán frente al emperador?. Contra quien juega Boca este finde?... Preguntas sin respuesta (salvo una-me fijo en el Olé y listo). No se pierdan la continuación de esta apasionante historia...)

miércoles, 3 de junio de 2009

La Ley Gwen - Capítulo 2

Capitulo 2

Pocho, mandó a buscar a Gwen a la montaña, pero lejos de hacerlo de manera agresiva, mandando a su ejercito o a sus asesinos a sueldo, se manejó con total diplomacia. Envió una comitiva formada por 150 soldados, 3 primos, 25 esclavos y 4 asistentes personales. Además envió su propio carruaje que era tirado por 30 caballos y un buey. Desde el lugar de meditación en la montaña, Gwen observó la llegada de la comitiva. El sol reflejaba increíblemente tanto en los escudos de los soldados, como en los carruajes y por sobre todo sobre el carruaje principal hecho de oro, plata y brillantes. Gwen esperaba lo peor.
Para su sorpresa, el trato de los asistentes y los primos de Pocho, era el mejor. Cordiales lo invitaron a subir al carruaje principal y le relataron la invitación que le hacia llegar Pocho a pasar unos días en su mansión de fin de semana. Gwen, desconfiado, subió a carruaje acompañado de 4 asistentes y 3 esclavos. El carruaje era impresionante. Por dentro tenia lugar para muchas personas. Tenia living, cocina, 4 dormitorios, 2 baños, sala de lectura y muchas cosas para que se sintiera de lo mas cómodo. El viaje duró 14 días. Y por fin llegaron.
El ingreso a la aldea de fin de semana había sido decorado en honor a la llegada del invitado. Todo adornado de color blanco. Rosas Blancas por doquier. El blanco era el color de la Familia de Gwen. Todos los integrantes de la familia vestían atuendos color blanco. Eran los únicos autorizados a llevar ese color.
Al llegar, los asistentes, recibieron a los invitados y los hicieron alojarse en una de las alas de la mansión. El ala de huéspedes. Cada uno de los asistentes de Gwen tenia una habitación individual. Hasta habían preparado una habitación para los esclavos. Era una sola para todos y no muy grande, pero era mucho mas acogedor que dormir a la intemperie, como estaban acostumbrados. Luego de acomodarlos en las habitaciones, los asistentes de Pocho les comunicaron a los invitados que durante el resto del día estaban en libertad de acción y que tenían a su disposición los carruajes y un asistente para que los acompañe donde quisieran. Además habían dispuesto personal permanente en la cocina para que asistieran en todo momento los requerimientos de los invitados. Por la noche se habia organizado un banquete en homenaje a los invitados y al que Pocho en persona iba a asistir.

Durante la tarde los huéspedes pasearon por la aldea.


(Intriga total !!, suspenso, drama, matemáticas... todo en una sola historia ! Esto es musica para mis ojos !! - Mañana otro apasionante capitulo de esta apasionante historia, en este apasionante blog! - Cuanta pasión!) Happy birhtday to meeeeeee....

martes, 2 de junio de 2009

Les aseguro que esta espera será recompensada en calidad literaria. mmm ... Aquí les presento: LA LEY GWEN

Capítulo 1

Hace 950 años había una aldea, cerca de lo que hoy es Mongolia, que era dominada por una familia, los Tse-Tse. Estos manejaban las finanzas de la aldea de excelente manera, con una alta eficacia. El punto oscuro era que lo llevaban a cabo utilizando el miedo como arma. Imponían severos castigos a los aldeanos que no cumplían en el trabajo (por lo general, en los campos de arroz) o que no pagaban los impuestos. Eran cotidianas las ejecuciones en el patio de la mansión de la familia, y ante gran parte de los pobladores. Tenían surtidas maneras de ejecutar. A veces les cortaban la cabeza. Otras utilizaban las estrellitas ninja con veneno. Otras tantas, sin veneno, pero con cientos de estrellitas clavadas en el cuerpo, no tardaban mucho en morir desangrados. El jefe de la familia, el despiadado Yawn Tse-Tse du Kizmeluta, era conocido como Pocho "el Loco". Todos los negocios de la familia, pasaban por él. Y si el negociador de turno no aceptaba las condiciones que le imponía Pocho, era asesinado en el acto. Así durante muchos años, fue extendiendo su dominio sobre las aldeas vecinas.
Un día, un emisario del emperador llegó a la mansión de Pocho con un mensaje del mismísimo Ming Hi Yao Jas Let It Be Wes Ting Jaus, Emperador de China, conocido como Gertrudis Ming. Diciendo que por orden real, y por lo tanto del hijo de Buda, iban a reducirle el precio del Tawn (unidad de medida) de arroz. Que por problemas financieros del Imperio, el Tawn de arroz pasaba de 16 chips (moneda de aquel entonces) a solo 2,5 chips. Esto hizo enojar de manera abrumadora a Pocho y se dispuso a reunir a su comité ejecutivo para definir como iban a enfrentar esta situación. De paso, ejecutaron al emisario imperial dejando caer desde una altura de 16 metros un Twan de arroz (aprox. 47 kilos) sobre la cabeza del emisario que estaba parado sobre una tarima de 2,5 metros de altura.
La idea que surgió de esa reunión era la de juntar a varias familias que producían arroz, y con una mayor cantidad de arroz hacer frente a las imposiciones del emperador.
En un lugar secreto se juntaron los jefes de las 34 familias mas importantes y firmaron un acuerdo de cooperación. Salvo uno. Gwen Toy Zar Yta. El jefe de la familia Verxa Nutrie, formada por los mas sabios del imperio. Estos sabios se dedicaban a la meditación zen. Cultivaban su alma zen y algunos trabajaban en un almacén de ramos generales que habia en el centro de la aldea. Gwen Toy Zar Yta, el jefe de los sabios, no asistió a la convención porque estaba de viaje de meditación en las montañas. Según se supo, no estaba de acuerdo con lo que estaba tramando Pocho "el Loco", y antes de enfrentarlo prefirió adelantar su viaje de meditación que estaba organizado, originariamente, para el invierno. De acuerdo a lo estipulado por la Ley Imperial, todo escrito a entregar al emperador, tenia que estar firmado por todas las familias intervinientes. La negativa de Gwen "el Sabio", alteraba completamente los planes de Pocho. Se supo que, al enterarse de la ausencia del representante de la familia Verxa Nutrie, Pocho maldijo a los cuatro vientos y juró venganza.

(Si esto no es un best seller, pega en el palo y recorre toda la línea. Ojo eh!) Mañana la continuación.

MenteFrita

viernes, 29 de mayo de 2009

No puedo esperar hasta mañana !!! Ahi va el último capitulo de... LA MALDICIÓN !

Capítulo VI y último

Se supo que el Emperador volvió a China y conservó como uno de sus tesoros mas preciados esa vasija. De hecho formó una escuela de constructores de vasijas para que diseñaran nuevos modelos de vasijas pero siempre basándose en los conceptos artesanales y decorativos del modelo original. Del modelo de Ernest.
Liu Bang constituyó la mas grande colección de vasijas. El orgullo de su Imperio y de su Dinastía. Varias Dinastías se fueron sucediendo en el dominio del Gigante Asiático y siempre conservaron, en el mas absoluto secreto, las vasijas de Liu Bang, las vasijas de Ernest. Hasta que mil trescientos años después de la dinastía Han, el secreto se develó. Una dinastía que había tomado el poder imperial rompería ese pacto implícito, ese pacto tácito y daría a conocer al mundo “su” colección de vasijas. Esta fue la dinastía Ming. Durante años se consideraron las mas grandes obras construidas por el hombre y le propinaron a esta dinastía fortunas incalculables, incluso mas grandes que las recibidas por el comercio del opio.
Gracias a este relato quedó develado el verdadero origen de las preciadas vasijas. La dinastía Ming hurtó el prestigio. Prestigio todo de Ernest, el artesano de Belén.

Pero aquí no terminan los acontecimientos relacionados con el artesano maldito de Belén. Casi dos milenios luego de aquel fatídico acontecimiento, las repercusiones siguieron vigentes. El caso mas resonante fue el de José Ortiga. Un español de 24 años, que vivió en Madrid hacia el año 1880. Se casó con una bella dama, Dolores Gasset, de 23 años. Dolores era profesora de historia e investigando un día sobre la cultura china, descubrió el gran engaño de la dinastía Ming. Su sorpresa fue grande cuando descubrió el asunto de la maldición, y sobretodo cuando lo asoció con el nombre de su marido. Por lo que supuso que su marido estaba maldito.
Dolores, ya tenia ciertos rasgos paranoico/esquizofrénicos. Estos se acrecentaron al descubrir que la maldición podía afectar de sobremanera su vida. Un día, tuvo un brote esquizofrénico y cuando el marido llegó a la casa y se disponía a cenar, lo apuñaló por la espalda treinta y nueve veces. De esta forma acabó con el último vestigio de la maldición. Al menos esto era lo que ella creía... En su vientre llevaba doce semanas de gestación un hijo de José Ortiga. “Ese maldito apellido”, pensó. A los seis meses dio a luz a un niño de tres kilos doscientos gramos a quien llamó José, en memoria de su padre y a quien cambió el apellido, para que la maldición no se posara sobre él, además de agregarle el de ella para despistar aún mas a la maldita maldición. Años después, este bebé devenido en hombre, sería reconocido a nivel mundial gracias a sus ensayos filosóficos. Este fue el origen de José Ortega y Gasset.
He aquí una relación que ha estado oculta bajo la sombra del engaño y la miseria humana, José Ortega y Gasset es el legítimo heredero de la dinastía Ming. Devuélvanle lo que le pertenece. La fortuna de la Dinastía Ming le pertenece a los descendientes del filósofo español.

Interesante, no?

La maldición - Cap V

Capitulo V

Después de varias idas y venidas, intérprete de por medio, con ofertas y contra ofertas, al Emperador se le notaba la disconformidad en el rostro. Era inconcebible que el mismísimo hijo de Buda se encontrara en esa situación, discutiendo el precio de una vasija. Hasta que se cansó. Sacó una daga que tenía debajo de las holgadas mangas de su manto real y mató al intérprete. Se puso cara a cara con Ernest y dijo: “Has deshonrado al Emperador de China. La dinastía Han siempre te odiará y nunca serás bienvenido en nuestro Imperio”. Ernest quiso decir unas palabras, pero el Emperador prosiguió: “Esta vasija me la voy a llevar, te voy a pagar lo que pides, pero nunca lo podrás disfrutar”. El gesto de indignación de Ernest se mezcló con el de temor ante las duras palabras del Emperador. Este prosiguió: “Como te llamas?”. Ernest con un nudo en la garganta y con la espada sobre el cuello que seguía en su lugar dijo: “Ortiga, Ernest Ortiga”. El Emperador, escuchó la frase de Ernest y dijo: “Por el poder que confiere el Imperio Chino y Buda como su propio hijo, maldigo por toda la eternidad el apellido de tu familia: Ortiga”. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ernest que seguía sin poder moverse.

En ese preciso instante, se acercó Clara, que venía del colegio. Muy sorprendida por todo el despliegue imponente, ingresó al taller con tanta mala suerte que tropezó con la alfombra amarilla dispuesta en el suelo y justo fue a caer encima del Emperador. Instantáneamente, uno de los custodios personales se abalanzó sobre Clara y la apuñaló reiteradas veces y esta murió en el acto. El grito desgarrador de Ernest retumbaba en todo el taller. El Emperador se puso de pie, hizo un gesto y un asistente puso un cofre de oro sobre la mesa de trabajo de Ernest. Este inundado en lágrimas miró a los ojos al Emperador. Liu Bang dio media vuelta y antes de subir al carruaje miró nuevamente a Ernest y dijo: “la maldición ya ha comenzado y será por la misma eternidad”. Entre sollozos, Ernest dijo: “pero porque ella? Era buena, además no nos habíamos casado legalmente por lo que ella no era Ortiga...”. Un gesto de duda llenó el rostro del emperador quien inmediatamente le puso fin a la vida del custodio, que había matado a Clara, usando la misma daga con la que le había puesto fin al intérprete.

Antes de que se pusiera en marcha la retirada, se hizo presente en el lugar la bella Isabella. Cuando intentó ingresar al taller, dos soldados le impidieron el paso. Ella dijo: “Ups! Que es lo que ocurre? Porque no puedo pasar?, Que ocurre?”. Los soldados impedían su paso. Ella dijo nuevamente: “Que musculoso que es el que se atreve a impedirme el paso, además, que lindos ojitos rasgados que tiene”. A lo que el soldado dijo: “Como es tu nombre jovencita? Eres muy bella”. Isabella sonrió y miró a los ojos al soldado... y se dieron un beso. El soldado dijo: “Ven a vivir a China, está bueno. Allí podremos vivir tranquilos en una Casa Imperial, que son los palacios que nos dan a los soldados cuando tenemos el rango de Custodio Imperial. Que dices?”. Isabella que estaba no muy feliz con la vida de bordadora pensó en su familia. En ese momento, entre los hombros de los soldados vio a su padre sujetado y el cuerpo de su madre en el suelo. Hizo fuerza y se filtró entre los soldados y fue hasta donde su padre. Entre lágrimas le contó lo sucedido y que corrían riesgo por la maldición que le habían impuesto. El padre con una visión protectora le dijo que aceptara el ofrecimiento que le había hecho el soldado y que se fuese a vivir a la China donde estaría mas segura. Isabella miró al soldado, miró nuevamente al padre y le dio un fuerte abrazo. Isabella fue hasta el soldado y le dio un beso. El soldado pidió permiso al General y agarró un caballo, se subió y ayudó a subir a Isabella y se fueron al galope a vivir a China.

A Ernest le quedaba el consuelo de que continuar la vida al lado de Císfode, que por suerte no se encontraba en el lugar. Además le daba cierta tranquilidad que, con mucho dolor para él, Isabella se hubiera salvado de la maldición.

El Emperador subió con la vasija al carruaje y se dispusieron a poner en marcha toda la comitiva. Aún les quedaba un muy largo viaje de regreso a China. Empezaron a marcharse. A los pocos minutos no quedaba mas que solo rastros de la inesperada visita, mas allá de los cadáveres de Clara, el del custodio y el del intérprete. Ernest arrodillado en el piso y con los ojos llenos de lágrimas sabía que su vida había cambiado para siempre... Se dispuso a acomodar el taller, sacar los cuerpos y limpiar todo para que cuando volviese Císfode no se encontrara con semejante escenario. A Clara le dio sagrada sepultura en el patio de la casa. El custodio y el intérprete fueron metidos en el horno, que estaba a alta temperatura, y en cuestión de minutos ya no quedaban rastros de ellos. Se acomodó en una silla de paja esperando la llegada de su hijo y contarle todo lo sucedido. Esperó en la misma posición atormentado por sus pensamientos, inmóvil, con la mirada fija en un punto invisible. Esperó toda la tarde, hasta que se hizo de noche... Císfode no llegó. Según se enteró al otro día, el despistado Císfode, que había ido a entregar las vasijas, habría venido cantando una canción alegre en voz alta, en su viaje de regreso al taller, con tanta mala suerte que justo cuando cruzaba una calle de la ciudad se encontró con la comitiva de chinos quienes sin siquiera notar su presencia en el medio de la calle, lo atropellaron mas de mil caballos y Císfode murió en el acto.

De esta forma Ernest vivió el resto de su vida sumido en una infinita tristeza. No volvió a fabricar vasijas. Se dedicó a vivir del dinero obtenido por la vasija “imperial”.
Sabiendo el final de la historia, todos en el pueblo hicieron a un lado a Ernest, no aceptándolo más en ningún lado por temor a que la maldición se apoderara de Belén.
Ernest vivió el resto de su vida, hasta el mismo día de su muerte, treinta y dos años después de este acontecimiento, en la mas absoluta soledad acompañado solamente por... la maldición.

(Cuanta intriga, cuanto suspenso!! Aqui no termina la historia... Mañana disfrutá del último capítulo donde dará un giro inesperado... Nos vemos !!!)

MenteFrita

jueves, 28 de mayo de 2009

La Maldición - Cap IV

Capítulo IV

El Emperador se dirigió hacia el interior del taller acompañado por el General Qian. Detrás de él, como su misma sombra, lo seguían tres sirvientes a cada paso que daba. Hizo un breve recorrido visual por las estanterías y se detuvo en la vasija mas grande e imponente que tenía Ernest. Esta vasija media casi lo mismo que el Emperador. Era de una porcelana de excelentísima calidad y tenia detalles pintados a mano que le daban una frescura y al mismo tiempo un rasgo místico que sedujo al exquisito gusto del mandamás chino.

Liu Bang tenía 35 años y hacía dos que se había coronado Emperador de China. Su imperio estaba en pleno auge económico ya que se extendía día a día. Contaba con una fuerza militar abrumadora. No había ejército que podía hacerle frente ante el gran poderío, basado fundamentalmente en la cantidad de soldados. Su ejército tenía millones de soldados. Los ejércitos oponentes, perdían las batallas, incluso antes de que terminaran de llegar todos los soldados chinos. Así que esto era un factor fundamental en la extensión casi constante del Imperio. El poder de Liu Bang era impresionante.

Mientras miraba la vasija, levantó una mano y uno de sus asistentes se acercó. Era su intérprete. El Emperador, por su condición de tal, no se dirigía directamente a nadie. Lo hacía por medio de sus intérpretes. Luego de escuchar al Emperador, agachó la cabeza y se dirigió a Ernest, que seguía inmovilizado por los soldados. Le comunicó que el Emperador había elegido la vasija grande y que se la llevarían. Ernest internamente pensó que había salvado el futuro de su familia, ya que por lo que valía la vasija, no pasarían mas penurias y que su familia podría darse muchos gustos. Ernest le dijo al intérprete que con mucho gusto y le informó el valor de la misma. El intérprete se acercó al Emperador y casi al oído le susurró el monto. El Emperador, giró su cabeza y por encima del hombro miró por primera vez a Ernest con gesto de disconformidad. El intérprete se acercó nuevamente a Ernest y le dijo: “El excelentísimo Emperador de China, Liu Bang, dice que no es de su agrado la forma con la que usted maneja este asunto. Que tendría que mostrarse un poco mas servicial ante tan imponente presencia y que además vino de tan lejos, luego de treinta días de viaje”. Ernest sabía que no podía ceder, porque sino perdería esta gran oportunidad. Ernest dijo: “Me halaga que el Emperador haya venido de tan lejos para ver mis artesanías. Pero viste como esto, si le gusta tanto, que la pague”. Obviamente este comentario no fue muy feliz y causó un gran desagrado en toda la comitiva Imperial, incluso al mismo Emperador que no estaba muy acostumbrado a que le opongan cierta resistencia a sus peticiones. De hecho en sus tierras si el emperador iba a alguna aldea y se paraba en alguna tienda a buscar algún objeto, ese negocio quedaba como bendecido y queda mas que claro que nunca le cobraban nada. Era un honor que el Emperador los visitara. Pero Ernest no era chino, ni quería serlo. Solo quería el dinero para vivir cómodamente con su familia.

(Como seguirá? Cuanta intriga !!! Además, está por venir lo mejor !!! Aguanten hasta el próximo capítulo...bancá, lo escribo y vuelvo... jejeje)